Una ingeniera venezolana de 34 años lidera en Silicon Valley los laboratorios de comprensión de lenguaje a través de la voz del gigante tecnológico.
"Ok, Google" es una frase que cada vez se repite más para hablar con las máquinas. Es la manera de activar el sistema de comprensión de lenguaje de las gafas del gigante tecnológico, las famosas Google Glass, como en los móviles más avanzados y sus primeros smartwatches (relojes inteligentes). Basta con pronunciar esas dos palabras para poder comunicarse con los aparatos en lenguaje natural. Basta con pedir que diga el tiempo que hará en la ciudad para acceder a él, por ejemplo. Su tecnología permite que sólo con la voz se haga una foto, se mande un SMS diciendo que se llega tarde a una cita, que se dicte un correo mientras se conduce de vuelta al trabajo, o pedir que nos guíe hasta una dirección, giro a giro, sin tener que quitar los ojos de la carretera.


